domingo, 30 de noviembre de 2014



Internet de las cosas para monitorizar la actividad física de enfermos de hemofilia
Un equipo de investigación del departamento de Ingeniería Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y de la  Facultad de Fisioterapia de la Universidad de Valencia, liderados por el profesor Felipe Querol, en España, han puesto en marcha un proyecto para monitorizar la actividad física de pacientes hemofílicos utilizando tecnologías de internet de las cosas. El objetivo es desarrollar patrones que ayuden a mejorar la calidad de vida y los tratamientos de estos enfermos.
La investigación, en la que participarán 12 científicos durante dos años, está financiada por la compañía farmacéutica Baxter, líder en terapias relacionadas con la hemofilia, y cuenta con la colaboración de la compañía Analog Devices, que ha aportado los acelerómetros y módulos que portarán los pacientes para capturar la información, y el Hospital Universitario y Politécnico La Fe.
La idea consiste en la incorporación de unos pequeños dispositivos, denominados acelerómetros, a las personas que padecen hemofilia, en concreto a un total de 20 enfermos y un grupo de control de sanos durante dos años. Los acelerómetros se colocan en la muñeca o en la ropa, con el fin de que registren señales puras durante las actividades de la vida diaria.
Después, en el laboratorio, esas señales se pueden descifrar y correlacionar con otros estudios, como son las imágenes térmicas de las articulaciones, datos de imágenes ecográficas, impedancia bioeléctrica, densitometría y variables de fuerzas, recorridos, gestos articulares y también valores de laboratorio, que nos permiten conocer niveles en plasma tanto de factores de la coagulación como otros parámetros que influyen en la salud.
"El objetivo de este trabajo es elaborar patrones de conocimiento y así poder monitorizar la actividad física de pacientes hemofílicos, su impacto en la condición física y su relación con la artropatía hemofílica y las comorbilidades derivadas de la actual esperanza de vida", apunta Felipe Querol, que también es médico adjunto del Hospital La Fe.
Para monitorizar el grado de cumplimiento de la actividad y su reflejo en la mejora de los pacientes, esta investigación “va a tener un impacto directo en el sistema sanitario pues la hemofilia constituye una de las enfermedades más difíciles de tratar y más caras del sistema sanitario”, indica Querol,
Este proyecto se enmarca dentro de la internet de las cosas. Todo está interconectado y, por tanto, se puede extraer conocimiento de la ingente cantidad de información que se dispone a  través de diferentes dispositivos, en este caso lo que se conoce como dispositivos para vestir (wearables) para conocer el grado de cumplimiento de los ejercicios físicos.
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Aplicación para que los smartphones entiendan los gestos de sus usuarios
Una nueva aplicación para teléfonos inteligentes (smartphones) permite al usuario manejar su smartphone con gestos de una mano. Este desarrollo amplía la diversidad de interacciones potenciales con tales aparatos.
Al principio parece ligeramente extraño: Mantenemos el teléfono en una mano, y movemos la otra en el aire sobre su cámara integrada, haciendo gestos que podrían recordar un poco al lenguaje de señas. A veces, movemos nuestro dedo índice hacia la izquierda, a veces hacia la derecha. Podemos extender nuestros dedos, o imitar el movimiento de las “mandíbulas” de unos alicates, o el del disparo de una pistola. Estos gestos no pretenden, sin embargo, comunicar con personas sordas; son para controlar nuestro smartphone.
Imitando el disparo de una pistola, por ejemplo, un usuario puede cambiar la visión de un mapa, de la opción de satélite a la normal, o derribar aviones enemigos en un videojuego. Extender los dedos amplía una sección de un mapa o permite pasar la página de un libro hacia adelante.
Tan singular control mediante gestos, algunos de ellos divertidamente parecidos a los que hacen los magos en muchas películas de temática sobrenatural, es posible gracias a un nuevo tipo de algoritmo desarrollado por el equipo de Jie Song, del ETH (Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich, también conocido como Escuela Politécnica Federal de Zúrich).
El programa usa la cámara integrada en el smartphone para registrar el entorno. No evalúa la profundidad o el color. La información que registra (la forma de un gesto, y las partes de la mano) es reducida a un simple contorno que es clasificado según gestos previamente almacenados. El programa ejecuta la orden asociada al gesto que observa. También reconoce la distancia de la mano respecto a la cámara y avisa al usuario cuando la mano está demasiado cerca o demasiado lejos.
Numerosos programas de reconocimiento de movimientos necesitan consumir mucha potencia de procesador y de memoria, y aquí es quizá donde más destaca la aplicación creada por Song y sus colaboradores. Su nuevo algoritmo utiliza una porción mucho más pequeña de memoria de ordenador y por tanto es ideal para los smartphones. El consumo modesto que esta aplicación pionera hace de los recursos computacionales del smartphone implica que puede ser también ejecutada en relojes inteligentes o en gafas de realidad aumentada.



El control de gestos no reemplazará al control por toque de pantalla en los smartphones, ni esa es la pretensión de los creadores de la aplicación, sino complementarlo, aumentando la capacidad de control del usuario y haciéndola más fácil y cómoda en algunas actividades.
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Un software permite diagnosticar discalculia

Informáticos de la Universidad de Salamanca (España) han desarrollado un software que permite diagnosticar y evaluar la discalculia, un trastorno en el aprendizaje de las matemáticas que se caracteriza por la dificultad para realizar cálculos numéricos. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, se puede empezar a diagnosticar entre los 5 y los 8 años, de manera que esta nueva herramienta está orientada al ámbito escolar.
“Es un problema que supone un desfase en el aprendizaje de las matemáticas, pero no hay pruebas diagnósticas específicas”, señala Patricia Serrano San Julián, autora de este proyecto que se desarrolló en el marco del Programa de Prototipos Orientados al Mercado de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, dentro del Proyecto T-CUE de la Junta de Castilla y León.
Aunque se trata de un trastorno poco conocido, los especialistas creen que puede afectar a entre un 3 y un 6 por ciento de la población. De hecho, cuando se observan dificultades básicas relacionadas con el aprendizaje matemático, a menudo no se sabe si puede ser discalculia u otro problema.
Por todo ello, el programa De3math pretende convertirse en la herramienta adecuada para el diagnóstico a través de un conjunto de pruebas para evaluar las habilidades relacionadas con la discalculia de acuerdo con las últimas líneas de investigación en este terreno, que indican que el origen de este problema puede estar en la representación mental del número, según la información recogida por DiCYT.
La iniciativa ha involucrado a expertos en el campo de la informática y de la psicología: Sara Rodríguez y Juan Manuel Corchado, del grupo de investigación BISITE, y José Orrantía, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación.
Entre todos han diseñado una evaluación sencilla que pretende durar entre 10 y 15 minutos y consta de 6 pruebas. Los resultados finales señalarán si los valores son aceptables o no. Entre los aspectos que se miden está, por ejemplo, el tiempo de respuesta, que es un factor crítico. Tanto la respuesta como el tiempo empleado en hallarla son analizados automáticamente.
Otras cuestiones importantes para el diagnóstico son el análisis de habilidades como la percepción de la numerosidad en cuanto a magnitud o las comparaciones, tanto simbólicas como no simbólicas. El reto para lograr una buena herramienta era conseguir un programa que se adaptara a los niños, fácil de usar, autoaplicable y multiplataforma.
El producto final de este proyecto permite interpretar correctamente el resultado de esas pruebas, según sus creadores, y presenta muchas ventajas frente a otras posibilidades, como los psicólogos, las pruebas tradicionales en papel o las herramientas informáticas que existen en otros países, ya que en España no existe ningún software de este tipo. Por eso, es probable que De3math sea una herramienta muy útil para los centros educativos.

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lunes, 24 de noviembre de 2014



Google almacena genomas en la nube para investigar enfermedades
Además de guardar correos, documentos y preferencias de consumo, Google ofrece ahora almacenar el mapa completo del ADN de sus usuarios en sus servidores. El gigante de los buscadores de internet ha revelado esta semana nuevos detalles de su proyecto Google Genomics, una plataforma en la que quiere almacenar el mapa del ADN completo de miles de personas a través de su sistema en la nube. Estos genomas serán indexados para facilitar su búsqueda en internet.
La idea, según la firma de Mountain View, es que toda la información pueda ser usada por científicos para investigar y desarrollar tratamientos de enfermedades mediante simulaciones y comparaciones.
La empresa asegura que el proyecto, que se inició hace 18 meses, ya cuenta con unos 3.500 registros. Por almacenar el genoma Google cobra 25 dólares (unos 20 euros) al año, con un cargo extra por realizar investigaciones y procesar la información.
El Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos ya ha anunciado que va a pagar 19 millones de dólares (15,2 millones de euros) para transferir a la nube 2,6 petabytes de su Atlas del Genoma del Cáncer.
Google ha contado con la colaboración de un equipo científico con el que ha desarrollado el servicio, el interfaz y la API que hacen posible trasladar los datos del ADN a servidores desde los que se podrán llevar a cabo experimentos y extraer conclusiones.
Según la multinacional, los datos sin procesar del genoma de una persona ocupan cerca de 100 gigabytes, lo cual requiere una gran potencia de procesamiento para su decodificación. Sin embargo, la compañía californiana dice que sus procesadores pueden hacer esta tarea en tan solo 32 minutos.
Uno de los objetivos de Google Genomics es crear ‘nubes de genoma del cáncer’ donde los científicos podrán compartir y realizar experimentos virtuales de una manera sencilla y rápida.
Los expertos señalan que en la próxima década las conexiones entre millones de genomas permitirán impulsar descubrimientos que serán muy relevantes para la medicina. (Fuente: SINC)

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