domingo, 25 de enero de 2015

. WhatsApp se adapta a lollipop



La aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, cambió algunos de sus aspectos para adaptarse a la nueva apariencia del sistema operativo Android, llamado Material Design, en su última actualización. Como se menciona en el portal ABC.es, la versión 2.11.498, ya disponible para su descarga se adapta a los teléfonos móviles inteligentes que ya tienen instalado Android 5.0 Lollipop. El diseño posee iconos esféricos además de presentar un ligero cambio en el icono de la aplicación, el cual presenta una escala cromática, más oscura que el modelo original. Asimismo, se incluye el modo prioridad, el cual podemos considerar como la sustitución del modo silencio. Anteriormente, la aplicación de mensajería no respetaba las reglas que estuvieran señaladas dentro de la configuración, mostrando alertas aún cuando estás no eran solicitadas, pero ahora la nueva versión ha arreglado esta situación, haciendo que la app se lleve bien con esta opción.
Logo del servicio de mensajería instantánea Whatsapp. Foto: Wikicommons.
IPhone ya no posee su supremacía
Así como en el fútbol ya no se puede subestimar a ningún rival, no existe ahora una marca 'débil' en el mundo de los 'smartphones'.
El diseño se empieza a consolidar como una arista esencial durante el desarrollo de un nuevo producto. Apple ya no es la única que enfoca sus esfuerzos en generar interfaces de usuario atractivas y fáciles de usar: las demás marcas también.
Esto ha hecho que iPhone ya no se desmarque con contundencia, como lo hizo durante casi cinco años (de 2007 a 2012, sobre todo).
La marca de la manzana ha perdido el liderazgo en algunos rubros que la convertían en la más deseada. Marcas otrora asociadas con bajos precios y calidad deficiente (como lo eran las chinas) han empezado a introducir aparatos a la altura de los mejores.
La marca Samsung, por ejemplo, presentó dos 'phablets'. La Note Edge tiene una pantalla con doblez en uno de los lados. En esa porción doblada el usuario puede ver alertas, mensajes y notificaciones de aplicaciones.
A estos equipos se suma el Galaxy S5 que tiene una pantalla Full HD de 5,1 pulgadas, un sensor de ritmo cardíaco, una cámara de 16MP...
Otra firma que está cambiando el mercado es Ascend, de Huawei. En tres años ha logrado un producto como Ascend P7. Es de muy bajo peso (124 gramos), tiene un cuerpo ultradelgado (6,5 mm) y una cámara de 8 megapíxeles.
Sony es otro competidor fuerte con su Xperia Z3. Tiene un diseño delgado, de 7,3 mm de grosor y 152 gramos de peso. Su cámara tiene 20,7 megapíxeles y ofrece un zoom digital de ocho aumentos.
LG no se queda atrás. El modelo LG G3 es uno de sus mejores teléfonos. Tiene una pantalla HD; una tecnología que permite usar varias aplicaciones de forma simultánea y es muy resistente
La oferta de las Apps de servicios aumenta en el Ecuador
Solicitar un taxi,pedir comida, medicamentos o consultar la cartelera de las salas de cine, todo a través de su equipo celular, se ha vuelto un comportamiento habitual en los habitantes del mundo. Para Marcelo Ayala, gerente de la empresa Intracel, el 2014 fue el 'boom' para las aplicaciones de servicios, ya que cada vez son más las personas que se familiarizan con este tipo de oferta.
Cada vez surgen más aplicaciones para acceder a los servicios, sin tener que salir del hogar o llamar por teléfono. Por ejemplo, al buscar en la tienda de Android "comida Ecuador" aparecen 64 alternativas y seis en la Apple Store. Si busca "taxi Ecuador" en Google Play aparecen cinco opciones y cuatro en la tienda de Apple.
Para David González, gerente administrativo de Tappsi en Quito, una aplicación para pedir servicio de transporte, se vive una migración de lo físico a lo virtual. Ahora es más sencillo tener las herramientas necesarias en el móvil.
"El surgimiento de los 'smart­phones' dio paso a la popularización de las 'apps' en el país", explica Ayala.
Según datos del Instituto Nacional de Estádisticas y Censos (Inec), publicados en mayo del 2014, el 16,9% de las personas mayores de cinco años que tienen celular cuenta con un teléfono inteligente, lo que representa un crecimiento del 141% frente a las cifras del 2011.
"Se han facilitado las cosas para los clientes pero también para las empresas", afirma Ayala. El costo de crear 'apps' no es oneroso.
Para Carpenter-Arévalo, en esta área todavía existe mucho campo por explorar. Además, plantea un desafío: "los desarrolladores de aplicaciones deberían preguntarse qué soluciones necesitan las personas que viven en una determinada zona de una ciudad".
Aplicaciones como Hellofood, PedidosYa, Easy Taxi, Despegar.com, entre otras, encajan en esta tendencia en la que el servicio se gestiona a través de una aplicación instalada en un dispositivo móvil.

Si se busca viajar o hacer turismo, instituciones públicas como el Ministerio de Turismo también cuenta con aplicaciones para hacer una agenda de visista.


Facebook lanza una versión empresarial


FACEBOOK quiere entrar en las oficinas. Lo mal visto que está entrar en la red social en horas de trabajo es lo que pretende cambiar la compañía de Mark Zuckerberg. El pasado miércoles empezó, con unos “socios piloto”, las pruebas de la nueva red social Facebook at work ("Facebook en el trabajo"), que funcionará de forma opaca para el resto de la original. Los empleados que se apunten a la red tendrán un nuevo perfil interno a su empresa no conectado con el Facebook social. “Sabemos que las compañías nos usan para conectar y colaborar. De la misma manera que conectamos gente, queremos conectar a los trabajadores. Internamente, Facebook lleva usando nuestro producto desde hace años y ahora estamos listos para testar Facebook at work con unos cuantos socios”, ha afirmado la compañía a este periódico. La red social afirma que, aunque el proyecto se encuentra aún en sus primeras fases de prueba, el lanzamiento definitivo se producirá en este 2015.

Este Facebook paralelo para las empresas tendrá unas posibilidades muy similares al convencional. Un feed de noticias, y la posibilidad de organizar grupos, eventos y de mandar mensajes privados también estarán incluidas. Pero todo funcionará solo para los empleados de esa empresa con su Facebook particular. La compañía aún no tiene claro qué modelo de negocio adoptará: “De momento no estamos cobrando. Solo estamos empezando, así que es demasiado pronto para discutir planes futuros”.

La compañía ha lanzado ya un breve tutorial en el que se explica su funcionamiento básico. Por ejemplo, al postear, un empleado puede elegir si quiere compartir esas líneas con toda su empresa u optar porque no aparezca en el feed de noticias y lo haga solo en su perfil (esta opción se denomina Only Me). Pero la red social recuerda: “La gente que gestione el Facebook at work de tu compañía puede acceder a cualquier cosa que hayas compartido desde tu cuenta de empleado”. La aplicación tendrá también versión para el móvil y usará el mismo modelo de seguridad que protege el Facebook social.


Este movimiento significa la entrada de Facebook en un nuevo modelo de negocio. Sus competidores principales, Microsoft —que cuenta con Yammer, otra red social privada para empresas por la que pagó más de 1.000 millones de euros, y con la versión de Skype para empresas lanzada el pasado mes de noviembre— y Slack, red que lleva solo un año en activo y que ha sido ideada por uno de los cofundadores de Flickr. Pero le han bastado 12 meses para que su valoración ronde los 1.000 millones de euros. Ambas compañías cobran por ciertos servicios, aunque Slack tiene una versión gratuita con ciertas limitaciones de servicio y Yammer ofrece descuentos a sus tarifas —desde 3,80 a 18,20 euros al mes— o incluso la gratuidad para redes de instituciones educativas. La consultora Gartner ha calculado que este mercado de software dedicado a empresas experimentará un crecimiento del 7,3% durante 2015, alcanzando los 292.000 millones de euros.
Al borde de la decepción, Google reflota sus gafas inteligentes




Pusieron un término en boca de todos, los wearables, la tecnología para vestir. Tres años después del anuncio inicial, las Google Glass, las primeras gafas inteligentes, saldrán al mercado con un panorama muy distinto al planteado. Google ha decidido dar de baja el programa actual de Exploradores, como llamaban a los desarrolladores de aplicaciones con derecho a prueba previo pago de 1.500 dólares. El 19 de junio el modelo actual será historia. Este jueves se dio el último movimiento, un golpe de timón, para reflotar o hundir definitivamente el proyecto. Glass dejaba de formar parte de Google X, su laboratorio de experimentación, para tener entidad propia. Al frente estará su diseñador estrella, Tony Fadell, para crear una nueva división que saque definitivamente su gadget al mercado de consumo. Google, previo pago de 2.000 millones de dólares, quiere comenzar su conquista del hogar y, al mismo tiempo, hacerse con un poco de la magia de Apple, para lo que tendrá el apoyo de Ivy Ross, una reputada creadora de joyas que fichó por Google en mayo.



La renovación del proyecto no es solo humana. Contará también con un nuevo procesador, el Intel de Edison, y la colaboración con Luxottica, fabricante de las gafas Rayban, Oakley y Arnette, para buscar nueva molduras y materiales que hagan de este prototipo un objeto de deseo.
Víctor Sánchez, fundador de MashmeTv, una empresa dedicada a diversos tipos de videoconferencias, forma parte del grupo de exploradores desde que nació la idea y reconoce que el diseño actual no es el más adecuado: “Son cosas de ingenieros. A veces somos demasiado simplistas, basta con que funcione para que nos parezca bien, pero no es algo para todos los públicos”.

Julián Beltrán, responsable de Droiders, una empresa que colabora con Google, ve Glass como la gran esperanza para hacer crecer su negocio. Ade  más de una aplicación para el Banco Sabadell, pensada para cobrar cheques con solo mirarlos y hacer un gesto, ha publicado otra, junto a la universidad de Stanford, que lleva la realidad aumentada al quirófano. “Sirve para emitir en tiempo real lo que ves, mientras se opera, pero también para tener instrucciones sobreimpresas y comprobar datos”, expone. Sánchez ve grandes posibilidades en el ámbito educativo y en el del turismo: “Contar algo en primera persona es un paso adelante. Poder ir paso a paso mientras te guían, también".
Lo que no queda tan claro es que sea un dispositivo para todos los públicos. Scott Amyx, director de la consultora Amyx McKinsey, especializada en tecnología de vestir e Internet de las cosas, apunta tres factores para su adopción: “Que resuelva el problema de la mensajería en tiempo real, sin fricción; que tenga un diseño atractivo, y que el cambio de comportamiento que implica su uso, compense con la satisfacción que genera. En resumen, que no pesen más que unas gafas normales y que se adapten al cuerpo, que se puedan sentir en la piel como algo natural, parte de nuestra vestimenta”.
Precisamente, el nacimiento inicial de Glass quiso jugar con esa cercanía, con integrarlo en el día a día. Sergey Brin, cofundador de Google y autor intelectual de esta aventura recurrió a lo que se entiende por educación y buenas costumbres, para indicar la necesidad de usar las gafas. “No se puede estar sacando todo el tiempo el móvil en la mesa o en una reunión para ver si ha llegado un correo”, insistía. Era 2012, el reloj inteligente todavía no era una realidad. Ahora que una decena de modelos que funcionan con Android Wear y que cuestan entre 170 y 300 euros -200 y 350 dólares-, son capaces de manejar las notificaciones de noticias, correos, tuits y redes sociales con discreción,




parece que esa función de las gafas ha perdido algo de su sentido.
En su promoción inicial, se apelaba también al corazón y a los valores familiares: “¿Quién no quiere inmortalizar para siempre los primeros pasos de su hijo?”. Paradójicamente, las gafas le han cost  ado su matrimonio y han tambaleado el equilibrio de Android. Amanda Rosenberg, una de las jóvenes responsables de márketing de Glass pasó a ocupar su corazón.

Entre las incógnitas que tendrán que resolver, ya sea el modelo de pruebas o el definitivo, está la privacidad. El rechazo es tal que en San Francisco a los exploradores se les llama glassholes, un juego de palabras entre las gafas y assholes, un insulto, en inglés.





“La sociedad tiene que aceptar los nuevos usos, igual que aceptaron las llamadas desde el móvil en locales o los mensajes durante las comidas. Ahora bien, si no encuentran encaje social no tendrá sentido relanzar las gafas, quedarán como un instrumento para tareas profesionales, muy especializadas”, concluye Amyx.