El desarrollo de software será la llave para entrar al mundo de la
industria 4.0
Producir en masa, pero al mismo tiempo de forma
personalizada, según la necesidad de cada cliente. Ese es el reto que se ha
planteado la industria 4.0. El término fue acuñado en Alemania para describir a
las fábricas del futuro. Se trata de complejos cuyos equipos están
interconectados a través de la Internet, con procesos automatizados, sistemas
de gestión de ‘Big Data’ y laboratorios de investigación y desarrollo de
software. Esto último será clave para toda la operación. “Las máquinas no serán
nada sin esa parte intangible -el software- que es el lenguaje a través del
cual se dará las órdenes”, dice Leslie Jarrín, principal de la consultora especializada
en el desarrollo de software ThoughtWorks, en Ecuador. El software permitirá,
por ejemplo, reducir el tiempo de paralización de una industria cuando sea
necesario reprogramar sus tareas. En la actualidad, lo que se hace es dar una
orden general para armar un celular, por ejemplo, y las máquinas se encargan de
hacer la misma actividad todo el tiempo. Pero si a ese celular se le quiere
colocar otra carcasa, es necesario parar todo y volver a configurar la máquina.
Esto, en la era de la industria 4.0, no será necesario. El recambio de órdenes
podría durar segundos. Así se abre la oportunidad para ofertar bienes
diferenciados, sin que esto afecte la cantidad, el flujo ni la cantidad de
producción. Los primeros pasos en la aplicación de este modelo ya se han dado.
La empresa de bebidas Coca-Cola fabrica el mismo producto, pero con etiquetas
diferenciadas, según el nombre del cliente. Algo similar ocurre con otra
empresa de electrónica, dedicada a la producción de iPhone en Taiwán. Foxconn
produce 1 millón de teléfonos por día, pero es flexible a los requerimientos de
la firma de la manzana, que hace cambios frecuentes en los componentes
electrónicos de la línea iPhone. Siemens, en cambio, anunció este año la
contratación de 8 000 ingenieros especializados en software, que están
dedicados exclusivamente a crear la industria del futuro. Para Antonio Sánchez,
expresidente de la Asociación Ecuatoriana de Software, este escenario está
modificando el perfil del desarrollador de programas. Ya no se lo puede ver solo
como un técnico que maneja las últimas herramientas. Es necesario entenderlo
como un tomador de decisiones, que conoce de mercadeo, procesos de flujos
industriales y que tiene la capacidad para adaptarse a los cambios de cada
sector. Pero, además, cuenta con la creatividad, iniciativa y destreza para
brindar soluciones para que las empresas puedan gestionar los datos (Big Data),
que cada vez serán más abundantes, y se recolectarán a través de dispositivos
conectados a la Internet. Una empresa de bebidas, por ejemplo, podrá monitorear
a los vendedores que salen a las calles a través de equipos móviles, saber el
tiempo que pasan en una tienda y el sitio exacto donde se encuentran en una
determinada hora del día. Con los software se podrá crear sistemas que organicen
automáticamente toda esa información y permitan a las industrias tomar
decisiones basadas en los resultados. Esto implicará, según Francois Leens,
gerente de canales y especialista en Internet de las cosas de Cisco, un
desarrollo de estructuras de seguridad para cuidar la información y establecer
sistemas de alerta. En una industria -agrega- la interconexión de los equipos a
través de la Internet da la posibilidad de tener sistemas de alerta temprana.
Si se daña una máquina, la notificación podrá llegar al teléfono celular del
técnico, o a su radio Motorola para que pueda actuar de forma inmediata en una
fábrica. Para Jarrín, el software de recursos abiertos será fundamental en la
consecución de la industria 4.0. No solo permitirá, como pasa en la actualidad,
reducir los costos de producción de las empresas. También acceder libremente al
conocimiento que comparten los desarrolladores del mundo. Luego cada
profesional de la programación lo podrá reproducir, modificar o mejorar, para
adaptarlo según la necesidad de cada industria. “En general existen en el país
empresas y personas con estos conocimientos, que podrían complementarse para
ofrecer soluciones integradas”, señala Mauricio Bayas, de la firma ecuatoriana
de servicios tecnológicos Bayteq. Pero se requerirá de mayor inversión en
investigación y desarrollo.
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